Diversity Rocks

“No esperes resultados distintos haciendo lo mismo” Einstein

Foto: Susana Santoyo http://susana-santoyo.blogspot.mx/

“¡Tenemos un problema muy grave!” me dijo Paolo cuando entró a mi oficina temporal en Ucrania mientras yo trabajaba absorta en silencio. Levanté la vista de inmediato y le di toda mi atención. Lo escuchaba mientras hablaba en un tono más alto de lo normal intentando explicarme en inglés (segundo idioma de ambos) la gravedad del asunto. Subrayaba sus frases con un lenguaje corporal que incluía movimientos bruscos de los brazos que subían y bajaban con rapidez. Su mirada buscaba mis ojos ametrallando el final de cada frase que agitaba más y más su respiración. Por un  momento dejé de escucharlo. Pensé: tendremos que cancelar el evento. Otros tres episodios así me tomaron entender que en la cultura laboral italiana, manotear y agitarse es muy normal y no necesariamente indica tanta gravedad. Entendí que somos diferentes.

Un director técnico italiano, un coreógrafo inglés, un jefe de foro libanés, relaciones públicas por una ucraniana, un productor mexicano y un coordinador de camerinos estadounidense es solo un pedacito del organigrama que muestra la ensalada de nacionalidades de la última producción en la que estuve. El resultado es grandioso: un magno evento con rasgos de flexibilidad, respeto y excelencia. Las vastas texturas que surgen de un grupo tan heterogéneo hacían de cada reunión de trabajo toda una experiencia. Para mí, la interculturalidad se resume en una palabra: riqueza.

Interculturalidad sabe a la incomodidad de enfrentarse continuamente a cosas nuevas, detona flexibilidad de pensamiento y de acción, al constante preguntarnos. Se siente descontextualizarnos: salgo de mí para ver desde ti. Genera hambre de construir. Los juicios y los supuestos superfluos no sobreviven. Interculturalidad propaga riqueza humana porque incita a la generosidad, el dar y recibir activo que no suma ni resta, sino que multiplica.

Es inevitable. Cuando debo trabajar con una persona que es culturalmente muy diferente a mí se agudizan mis sentidos y entro de inmediato en un estado de alerta y apertura. Seguro me enfrentaré a un reto en el lenguaje -verbal y no verbal-, tendremos diferencias al clasificar prioridades, formas de comunicación, toma de decisiones, resolución de problemas. Nos enfocaremos en lo importante. Los juicios no caben. La necesidad es de construcción. Me encanta la intriga de la oportunidad.

Un ambiente intercultural en el trabajo genera una dinámica que invita a aceptar la diversidad humana y fomenta la oportunidad de enriquecimiento. El objetivo no es homogeneizar sino hacer de la variedad una ocasión.

Que existen muchas formas de discriminación es evidente. Segregación a causa de la incapacidad de aceptar diferencias y permitir una coexistencia que edifique. Yo creo en el ejercicio de descontextualizarnos, es decir, salir de nuestra zona (no necesariamente geográfica) para generar empatía con otras formas de vida humana. En un entorno que siempre está cambiando ¿qué haces para descontextualizarte constantemente?

La interculturalidad nos cuestiona. Nos evidencia el hecho de que nuestro modo de afrontar la vida no es el único, que existen otros hábitos y conductas. Algunas veces esta confrontación nos ayuda a cambiar de opinión, otras veces a reafirmar la nuestra o solo a registrar conscientemente que existen otras formas, es decir, a aceptar las diferencias. Nos estimula a sepultar generalidades y estereotipos que, claro está, interfieren terriblemente en un proceso creativo y estratégico.

Antes lujo, hoy asequible. Apostar por lo heterogéneo parecía más difícil, sobre todo por costos y una resistencia general. Ahora existen muchas formas de experimentar el intercambio cultural: programas universitarios, acuerdos entre países, esquemas de intercambio laboral entre empresas, trabajos por proyectos, la tecnología, etc. Es menester probar.

La diversidad no se limita a un plano internacional. Una ciudad ya tiene muchas oportunidades de intercambio, basta ver las muchas formas de vivir: sexos, edades, niveles socioeconómicos, religiones, formas de educación, personas con discapacidad, hábitos de consumo, preferencias sexuales, etc. Conviene salir del confort y explorar.

Interculturalidad es oportunidad, diversidad es fortaleza y el respeto a las diferencias una fiesta.

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Cultura del Reuso

“Cuando una vida termina otra comienza.
Creemos que lo viejo, olvidado o descartado puede renacer,
que cada cosa y cada persona tienen una historia qué contar.”
Leftovers

 

Giovanni, amante de las bicicletas y compañero de trabajo, llega a la oficina en una bici muy particular. Es vieja y linda. Me cuenta que había estado meses en la calle atada a un poste hasta que él decidió darle otra oportunidad de vida al recogerla y renovarla. Una bonita historia que desató mi curiosidad. ¿Quién la abandonó? ¿Qué caminos recorrió antes? ¿Cuántos años tiene? ¿Qué ha visto? ¿Por qué esperó a Giovanni? ¿Cuánta energía le queda?

La bici de Giovanni / Milán 2011

Que mi madre dirija un bazar de muebles y accesorios de segunda mano ha despertado mi fascinación por la cultura del reuso.  Muebles ávidos de una segunda oportunidad, dispuestos a contar historias, modificarse, alterar su naturaleza y transgredir su entorno. Reutilizar es un valor que integra conservación, respeto y transformación.

Reusar es hoy un desafío pues las cosas están, cada vez más, hechas para un uso fugaz. La ropa es un buen ejemplo cuando la dinámica es comprar prendas con buen diseño pero de baja calidad. Un juego asumido ya por el consumidor el de gastar menos pero con mayor frecuencia. Prioritaria la novedad sobre la clase. No interesa la permanencia. Este ejemplo aplica a la joyería, utencilios, automóviles, muebles, casas, negocios, espacios e inclusive relaciones interpersonales. Cuando la esperanza de vida es más alta que nunca, se viven menos los conceptos de continuidad, permanencia y estabilidad.

Enmedio de lo que parece ya un sistema de “usar y tirar”, surge la necesidad de encontrar otras formas de consumo. Reutilizar conlleva una exgencia básica: pensar un objeto diversamente. Imaginarlo en otro contexto, transformarlo o desobedecer su naturaleza. Se ajusta poco a la mecánica general. A los que se aventuran a reusar, los considero infractores por romper esquemas y convertir una idea en acción que se adecúa muy bien a nuestro modo de vida.

http://www.guiadecoracion.es/como-reciclar-elementos-y-convertirlos-en-muebles

http://www.guiadecoracion.es/como-reciclar-elementos-y-convertirlos-en-muebles

Me gusta la idea de infringir con creatividad: convertir una vieja tina en sillón, una serie de llaves españolas en perchero, tapizar un mueble, combinar telas al vestir, graduar unos lentes de los años setentas, etc.  Casi todo amerita una segunda, cuarta o enésima oportunidad. Me pregunto ¿cuántas formas de vida tiene un objeto?

Las tiendas vintage es algo que me gustó descubrir en estos meses que llevo en Milán o por las calles de la colonia Roma en la Ciudad de México. Objetos muy comunes que sobreviven el paso del tiempo y que son altamente valorados por su originalidad y lo que representan. Lo viejo está de moda, old is in.

No menos importante es el valor ecológico de esta práctica. Claramente, el ejercicio de reuso demanda un cambio en la cultura de consumo que beneficia al medio ambiente. Creo que es una forma honesta de generar una conciencia real sobre la ecología. De toda la información que recibimos acerca del reciclaje, me pregunto si no es más una moda que una convicción, un estatus o una obligación. Que el reutilizar sea el medio y no el fin es plausible.

Al final nos buscamos en la historia de otros que queremos hacer nuestra. Trascendemos incluso en nuestros objetos. Nostalgia de pasado. Ánimo de revolucionar.  Ya no me rehuso, me reuso.

 Ligas interesantes:

 

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UN TITÁN DE LA PRODUCCIÓN ESCÉNICA: entrevista a Marco Astarita

Dicen que el maestro llega cuando el alumno está listo. Marco Astarita apareció en mi vida en abril del 2010 cuando me contrató en la enorme producción de los eventos para conmemorar el bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución en la ciudad de México el 15 de septiembre de ese año. No fue casualidad. Nos elegimos. Asta -como le decimos muchos- es un ejemplo para mí, y para muchos más hay que decirlo, porque mezcla una vasta experiencia en el mundo de la producción con una gran calidad humana.

Asta es observador, camina rápido, es el primero en llegar a la oficina y el último en irse, su mirada es profunda, viste sencillo, es sensible, ordenado, impaciente, valora los pequeños detalles, no le gusta ir dentro de un automóvil a alta velocidad ni cantar en los conciertos, le gusta comer bien, los colores, las sorpresas, tiene el corazón expuesto, pulmones de fumador, actitud de joven y postura de experiencia.

Marco Astarita

Marco Astarita en Xochimilco

Mi nombre es Marco Astarita. Nací en Turín, Italia el 1ro de noviembre de 1951. Cuando era adolescente me asombraron la música y su mundo. Experimenté los primeros eventos musicales y con esto fueron creciendo mi pasión y mi éxito profesional como músico y productor. Dejé mis estudios de leyes en la universidad al elegir la música como forma de vida. He vivido en varias ciudades: Turín, Roma y Venecia. Ahora resido en Milán y Londres, desde donde administro dos compañías (Creative Consulting & Production Ltd, en Londres y  Dooley Srl, en Milán) que ofrecen diferentes servicios de consultoría y gestión en relación a eventos internacionales. Me ocupo del diseño, creatividad y producción de eventos deportivos o de entretenimiento. Mis clientes son autoridades públicas, compañías privadas y grandes agencias. He fungido como  líder y guía en los eventos más grandes e interesantes de la última década en Italia y el mundo. 

CPV:     ¿En qué consiste tu trabajo?

MA:        En hacer que sucedan las cosas. Producción de eventos relacionados al entretenimiento.

 CPV:     Si tu trabajo fuera un color ¿qué color sería?

MA:        ¿Pueden ser dos? Azul y rojo.

CPV:     ¿Qué habilidades debe tener un buen productor?

MA:        Principalmente debe ser una persona inteligente, con experiencia y con mucha capacidad de negociación.

CPV:     ¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

MA:        Hay dos cosas que me gustan especialmente. La primera es que, hacer que sucedan este tipo de eventos, es un trabajo de equipo. Así que el equipo en sí y la variedad que esto representa. También, me encanta la adrenalina del primer segundo cuando cualquier evento, pequeño o grande, comienza.

CPV:     ¿Qué es lo que menos te gusta de tu trabajo?

MA:        Que algunas veces el dinero resulta más importante que la ética.

CPV:     Cuéntame una experiencia de trabajo especialmente importante para ti

MA:        (suspiro… otro suspiro…)

Si hago una recapitulación rápida me vienen a la mente tres eventos:

1989 El concierto de PINK FLOYD en Venecia. Tenía un alto nivel de complejidad técnica porque lo hicimos sobre el agua en el Canal de la Giudecca.

1999/2000 Evento SWATCH WAVE LOCH TOUR, que consisitió en un escenario que creaba una ola de agua donde los campeones más importantes de surf hacían una exhibición. Este escenario lo pusimos en Munich, Florencia y en Long Beach. Fueron necesarios millones de litros de agua para hacer que esta ola alcanzara hasta seis metros de altura. Un reto técnico verdaderamente importante.

2006 Sin dudarlo, las ceremonias en las LOS JUEGOS OLÍMPICOS DE INVIERNO TURÍN 2006. Estuvimos trabajando en esto alrededor de tres años. Fue increíble en términos laborales, pero también fue una experiencia personal especial, pues yo nací y crecí en Turín y por trabajo estuve fuera muchos años. Volver a mi ciudad natal para realizar estas ceremonias fue muy lindo por los recuerdos, mi relación con los lugares y las personas. Realmente lo disfruté muchísimo.

Olimpiadas de Invierno Turín 2006, ceremonia de apertura

Olimpiadas de Invierno Turín 2006, ceremonia de apertura

 CPV:     Sé que valoras mucho en el campo laboral a las personas que tienen experiencia internacional. ¿Por qué?

MA:        Si, porque en la mayoría de los casos, significa que llegaste a un nivel suficientemente bueno como para pertenecer a un equipo profesional internacional, con todo lo que esto implica.

CPV:     Has trabajado en muchas partes del mundo, ¿qué lugares te han gustado especialmente?

MA:        Cada lugar tiene sus particularidades. En México, el evento del Bicentenario fue grande y pude estar varios meses ahí. Me gustó especialmente por su calidez humana. Como en todo el mundo, conocí personas buenas y no tan buenas, pero ahí yo me sentía parte del equipo mexicano.

CPV:     ¿Cuánto tiempo estuviste en México?

MA:        Desde febrero hasta octubre del 2010.

CPV:     Desde tu perspectiva como director técnico  y supervisor de la producción general, ¿cuáles fueron los retos más grandes en este evento?

MA:        Las negociaciones con el cliente que era el gobierno federal y por otro lado con el gobierno del Distrito Federal a varios niveles. La logística fue un gran reto también. Por poner un ejemplo, la complejidad en la disposición de todos los elementos en la plancha del Zócalo, donde era importantísimo el bienestar de todas las personas y que el foco fuese siempre el evento per sé, incluyendo obviamente el protocolo del Grito. Otro reto, el desmontaje.  Fue como la cereza del pastel, ya que en pocas horas, tuvimos que desmontar todo lo que había sobre la plancha del Zócalo y Paseo de la Reforma para el desfile militar del 16 de septiembre.  

Zócalo de la Ciudad de México / 15 de septiembre de 2010

Zócalo de la Ciudad de México, 15 de septiembre de 2010 / foto cortesía de Víctor Zapatero

CPV       ¿Qué te llevas de México?

MA:        Que hay mucha similitud entre los latinos. Me impresionó el amor que cada mexicano tiene por su país.

CPV:     ¿Qué planes tienes para tu futuro?

MA:        Tranquilizarme un poco (sonríe). Ahora mismo estoy regresando a la dinámica de años atrás haciendo tours mundiales de música después de muchos años de eventos corporativos y ceremonias, lo que cierra un círculo para mí. El futuro lo visualizo haciendo más trabajo de consultoría a un buen nivel y menos trabajo operativo, también transmitir mi conocimiento y experiencia dando clases en universidades que tienen epecializaciones relativas a la producción y gestión.

CPV       ¿Qué consejo darías a alguien que inicia su carrera en producción?

MA:        Intentar tener experiencia en diferentes áreas. Yo creo que mi valor está en la suma de la experiencia específica que tengo. Fui músico en un grupo, trabajé en un banco, tuve mi propia compañía de iluminación y sonido, he sido director de producción, etc. Siempre tener en cuenta que debes estar cerca del trabajo, “tocar las cosas”,  vivir las noches con el equipo, no intentar gestionar desde el escritorio y la distancia. Valorar el trabajo en equipo. Hay muchos momentos en los que necesito estar solo para organizar mi cabeza, pero hacer que sucedan las cosas en este tipo de eventos, es un gran trabajo en equipo. Un buen productor sabe explicar, compartir y dar libertad a las personas para ejecutar.

CPV:     Gracias por tu generosidad cuando compartes, Asta. Pocas veces tenemos la oportunidad de conocer a las personas que están detras de estos grandes eventos. Eres un titán. Me quedo cerca de ti cual sanguijuela.  

Celina Padilla Vázquez

+ INFO: www.dooley.it / www.marcoastarita.com

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La herencia de los hábitos

A mi abuelo Chucho

 

Te moriste. Y la muerte es buena porque te hace pensar en la vida. Meses pasaron ya y aún repaso las cosas que heredé de ti. Te reías porque me encanta tener tus canas brillantes, pero me gusta más saberme con la fortuna de algunos de tus hábitos.

La psicología dice -lo sabrás bien como médico- que un hábito es un comportamiento repetido regularmente. Los hay de toda categoría: comer, fumar, ejercitarse, la sobremesa, la televisión, uso del tiempo libre,  la forma de trabajo, comprar, comunicarse, escribir, dormir, relacionarse, el proceso de razonamiento, etc. Mi reflexión es muy sencilla: tenemos la posibilidad de trascender con nuestros hábitos en las personas que nos rodean.

Ya ves, te moriste y yo estudio mi conducta: ¿Qué hábitos me han heredado? ¿Cuáles me gustaría heredar a los demás?  Ya identificado lo que estoy replicando, más importante es decidir qué quiero mantener, cambiar o eliminar y ojalá poder lograrlo.

Por fortuna, los hábitos también se relacionan al arte. La lectura, por ejemplo, es un hábito que aprendí de ti. Tu biblioteca, las horas que dedicabas a leer, tu conversación variada y profunda, pedirte un consejo literario, tener tus libros por semanas y después, analizar.

Dibujo hecho por Ricardo Rosales

El Sistema de Información Cultural[1] publicó los resultados de una encuesta realizada en 2004 a los mexicanos respecto a las prácticas y consumo culturales. Seguro que no te sorprenderás, tú futbolero, que respecto al tiempo libre, ir al estadio es más habitual que asistir al teatro, danza o alguna exposición; tampoco de que visitar una biblioteca ocupe el penúltimo lugar. Como sociedad es aún muy común que nos reunamos a convivir en familia (otro hábito que fomentaste arduamente y que espero mantener por mucho tiempo). Interesante el resultado de esta encuesta al indicar que las mujeres, en su tiempo libre, escogen más actividades artísticas que los hombres, tal vez se relacione a la sustitución por la preferencia de los hombres a actividades deportivas. Un dato de alarmarse, solo un 4.2% de la población toma clases de alguna disciplina artística y la segunda razón más poderosa para no hacerlo, después de no tener tiempo, es que simplemente no nos interesa.

Tomado de Encuesta nacional de prácticas y consumo culturales, CONACULTA, http://sic.conaculta.gob.mx/ primera edición 2004.

Tomado de Encuesta nacional de prácticas y consumo culturales, CONACULTA, http://sic.conaculta.gob.mx/ primera edición 2004.

 

Tengo la fantasía de que algún día las prácticas artísticas al menos formen parte de la lista a considerar cuando hacemos planes.  Que digamos “¿qué hacemos el viernes?” y se vengan a la mente cuatro o cinco opciones y entre ellas estén ver danza y alguna exposición. Yo tengo el hábito de asistir al teatro y puedo decirte, con mucho orgullo, que ya lo estoy heredando a personas que están cerca de mí y es que ¡quiero que sepan cómo se siente el teatro!

Es menester tomar consciencia de que, si lo que hacemos regularmente lo estamos transmitiendo, entonces es un compromiso con los que queremos. Más aún sabiendo que la herencia no es solo a los hijos y nietos, sino también a y de amigos, pareja, compañeros de trabajo, alumnos, etc. Generar un gran patrimonio de ver y crear. Preocupan los malos hábitos y más aún los malos que no reconocemos o no queremos reconocer.

El valor de la herencia es que intentamos replicar porque queremos que el otro sienta lo que nosotros sentimos. Coincidirás conmigo, después de todo, que al heredar hábitos creamos lazos. Compartimos y alimentamos nuestras relaciones a través de la afinidad.

Gracias por el legado. Me gusta saberte en mí.  

Quédate cerca… tu pingüica.

Escríbeme a: mestermenester@gmail.com


[1] Encuesta nacional de prácticas y consumo culturales, CONACULTA, http://sic.conaculta.gob.mx/ primera edición 2004.

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Festivalitis

Mi interés por el arte se debe a que, entre otras cosas, tuve la fortuna de ver excelentes proyectos artísticos en los principales festivales de mi estado natal. Por ejemplo, recuerdo muy bien la puesta en escena “Cuarteto” dirigida por Margules que se presentó en un Festival Internacional de Arte Contemporáneo en el Teatro Doblado,  “Don Quijote” representado por el Ballet de Kiev en el Festival Internacional Cervantino y mi primer bombardeo de cine en el Centro de Convenciones de Guanajuato en el marco del Festival Expresión en Corto.  Los festivales acercan, siembran y nutren.

 

La oferta de festivales es enorme. Las variables son: tema, propósito, duración, periodicidad, plaza, convocatoria (local, nacional o internacional), público objetivo, etc. Cada festival, tiene un nicho de mercado muy específico de acuerdo a su objetivo que puede ser conmemorar un suceso, apoyar una causa determinada, ofrecer un atractivo turístico en la ciudad, promover intercambio cultural, generar ideas o simplemente los que pretenden brindar a la población la posibilidad de asistir durante un período concreto a actividades extraordinarias.

Sin embargo, hoy parece que vivimos el fenómeno festivalitis. No es sólo que la primera opción o respuesta para una demanda de programación cultural sea justamente un festival, sino que de pronto surgen programas carentes de discurso, de un sentido y un pensamiento, que no generan un valor excepcional en su entorno y un diálogo con la ciudadanía –porque la cultura es justamente compartir un sentido-. Festivalitis no es el emerger de festivales, sino la falta de propuestas alternativas.

 

En un mundo donde los cambios son aceleradísimos y las relaciones (entre personas, instituciones e ideales) son cada vez menos consistentes, sobrevivir es una labor ardua. A falta de una base sólida, muchos festivales se enfrentan a una vida corta. Los que trascienden  se deben a la creatividad de sus objetivos y formas, la solidez de la organización interna, las facultades de financiamiento (propio o externo), el análisis real y exhaustivo de la dinámica que los rodea y la ejecución de estrategias con una visión de permanencia.

Un problema que se deriva de este festivalitis, es la concentración de éstos en una época del año. Esto no es exclusivo de México, donde el 53% de los festivales se celebran en sólo cuatro meses del año (marzo, abril, octubre y noviembre)*. Esta condensación es inconveniente para el público así como para los creadores, pues de pronto se ven inmersos en una mecánica sujeta a la estacionalidad que poco aporta a una consistencia laboral y, por lo tanto, creativa.

 

Dentro de un festival, el intercambio y la oportunidad de acceder a eventos que sería complicado ver en un ritmo cotidiano, es lo más valioso para el espectador y para los creadores interesados en llegar a otra ciudad, estado o país.  Sin embargo, el festivalitis es como una metralleta: mucho -a veces muy bueno- para ver o proponer en poco tiempo y después otro período largo de aridez. Difícilmente lograremos desarrollar un interés profundo si las personas tienen una o dos buenas experiencias artísticas al año. Las expresiones artísticas forman parte del desarrollo social.  Intentemos ser menos correctos, inquietemos, sorprendamos, aceleremos el ritmo y cultivemos relaciones permanentes. La demanda real de la sociedad es una oferta cultural diversa y, sobretodo, constante.

Celina Padilla Vázquez

Escríbeme a: mestermenester@gmail.com

* Nota: todos los datos estadísticos aquí mencionados se tomaron del Sistema de Información Cultural http://sic.conaculta.gob.mx. Abril, 2010.

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De Fábrica a Centro de Arte

A veces pienso que los lugares nos escogen. Los mejores sitos los he encontrado casuísticamente, como la Fábrica La Aurora en San Miguel de Allende. Sólo entrar captó mi atención. Era una invitación a caminar entre pasillos y patios mostrándome objetos de arte, restaurantes, estudios, fotografías, ropa, pinturas, joyas, muebles, libros y antigüedades  que se mezclaban con maquinaria y formas no convencionales. Ahí huele a historia y a contemporaneidad.

Fábrica La Aurora / Foto: Jesús Herrera

San Miguel de Allende, además de ser una ciudad que por su arquitectura e historia es foco de turismo, es ya un reconocido municipio por sus interesantes propuestas artísticas. Visitar la Fábrica La Aurora es menester, no sólo por recorrer todos sus recovecos y tener la opción de adquirir cosas creativas y originales, sino también por conocer un buen ejemplo de gestión cultural. Convertir un recinto que se puede considerar patrimonio histórico, en una propuesta artística autosustentable.

Desde 1902 y por casi noventa años, La Aurora fue una fábrica de hilados y tejidos de alta calidad, fue por mucho la actividad económica más importante de la ciudad y, por lo tanto, relevante en la cultura de los sanmiguelenses.  Fue hasta 1991, después de once años de haber permanecido cerrada, que La Aurora se reinventa a través de una empresa cultural. Hoy, conserva su arquitectura original y, con algunas pequeñas remodelaciones,  cuenta con cuarenta locales que tienen una línea en común: arte y diseño.

Fábrica La Aurora / Foto: Jesús Herrera

Pero hay otras cosas qué hacer en la Fábrica La Aurora. Hay comunicación.  Es un lugar con emoción, abierto y propositivo. Porque no es suficiente ser bueno en un proyecto cultural, hay que ser diferente y en eso radica su valor. A lo largo del año se organizan distintas actividades; por ejemplo, la fiesta de aniversario celebrada el pasado seis de febrero o los jueves en que los artistas abren sus estudios para el público, exhibiciones, además de la constante oferta de talleres y cursos.

Existen otros lugares como La Aurora que rehabilitan edificaciones. Roca Umbert Fàbrica de les Arts,  un lugar en Granollers, España, que también me sedujo, pues ha aprovechado veinte mil metros cuadrados de una vieja fábrica textil en el centro de la ciudad, para la formación, difusión y producciones artísticas;  La galería Tate Modern, ubicado en un viejo edificio de central eléctrica en Londres, representativo de la Inglaterra industrial; UfaFabrik Berlin, que utilizó una sucursal de copias de películas a punto de ser demolida, con un proyecto llamado: “la segunda vida de la UFA” para hacer el Centro Internacional de Cultura y Ecología; un ejemplo más cercano aún, es la galería La Tenería en la ciudad de León, Guanajuato, idea genial por aprovechar una edificación que, en definitiva, representa la cultura municipal: ¡una tenería!

 

Recuperar una construcción en desuso para un fin artístico tiene, desde mi perspectiva, tres valores muy importantes. Por un lado, el concepto verde de reutilizar, que tiene que ver con el aprovechamiento del espacio y el material de un lugar, evitando así extender la mancha urbana a territorio virgen. En segundo término, la conservación histórica de un inmueble respetando su esencia. Y por último, la aceptación implícita del edificio por parte de la sociedad en la que se encuentra, por ser un territorio inmerso ya en la cultura local. Un espacio artístico acrecienta su importancia en la medida que se reconozca en su contexto social.

Texto publicado en la Revista Cultural San Gabriel no. 30 / http://www.centroculturalsangabriel.com/revista/revista-30.pdf

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En lengua de señas, los pensamientos se ven

  

La primera vez que fui a ver una obra de Seña y Verbo fue por error. En cualquier visita a la capital era menester un tiempo para ir al teatro. Esa vez me encontré con la obra ¡¿Quién te entiende?! por una casualidad que todavía agradezco. En un teatro íntimo, como me gusta, tuve una experiencia hermosa: dos actores sordos y un vocal nos contaron tres historias de una forma increíble. La obra me sedujo. Trascendió. Cambió mi perspectiva. ¿Quién hizo esto? ¿De dónde salieron estos actores? 

Obra: ¡¿Quién te entiende?! / Seña y Verbo / Foto: Leonardo Martínez

 

Seña y Verbo es una compañía profesional de teatro con una misión muy clara de promover la lengua y la cultura de los sordos a través de obras de teatro originales que, muy importante aclarar, entienden sordos y oyentes. También ofrecen variedad de cursos, asesorías y talleres de divulgación. Desde su fundación, ha tenido una labor continua produciendo 10 obras originales, frecuentes giras por la República Mexicana, ocho giras internacionales y más de 1,000 representaciones en la Ciudad de México. 

Alberto Lomnitz es el responsable. Es director, dramaturgo, actor y docente. Estudió la licenciatura en la UNAM, después actuación y dirección en el T. Shreiber Studio de la ciudad de Nueva York y en 1991 obtuvo una maestría en teatro de la Universidad de Illinois en Chicago. Es miembro del Sistema Nacional de Creadores Artísticos y de la Academia Mexicana de Arte Teatral. Tiene una carrera sobresaliente. Entre muchas otras cosas, fue director de la Compañía Nacional de Teatro y desde 1993 es el fundador y director de Seña y Verbo: teatro de sordos

Alberto Lomnitz / Foto: Leonardo Martínez

 

La primera pregunta obligada era ¿Qué pasó en tu vida que te llevó a realizar esta idea? Sorpresa fue que no surgió de una experiencia personal, sino profesional. Su primer trabajo como actor bien remunerado, fue en 1986 con la compañía National Theater of Deaf de Estados Unidos para una gira por México como actor vocal. En sus palabras: “me enamoré de la compañía” y seis años después surge, al obtener una beca por el Fideicomiso para la Cultura México / EUA (Fundación Rockefeller, FONCA, Fundación Bancomer), Seña y Verbo

Seña y Verbo tiene hoy una organización que consta de diez personas: un director, un productor ejecutivo, una directora de desarrollo institucional, un administrador y seis actores sordos. El resto de los colaboradores, como el director de escena y actores vocales, son contratados por proyecto. 

¿Cómo se ha podido mantener financieramente esta organización? Pareciera que un proyecto de estas características podría tener ingresos importantes por parte de la iniciativa privada pero, la realidad es que, hasta que recientemente ganaron la beca de México en Escena que les otorga anualmente 1.5 millones de pesos, el 93 por ciento de los ingresos de Seña y Verbo eran propios divididos en funciones vendidas, taquilla, teatro escolar y, en mayor proporción, por los talleres que imparten. Ahora, aproximadamente el 30 por ciento del presupuesto es subsidio.

Obra: UGA / Seña y Verbo / Foto: Leonardo Martínez

 

Para lograr una compañía de profesionales, los actores están en constante formación. Siempre clase de español pues, Alberto Lomnitz hace la aclaración: “la mayoría de los sordos no conocen el idioma, saben las letras pero generalmente no entienden lo que leen, es como si tú lees un periódico alemán, puedes seguir las letras porque las conoces pero no tienes idea lo que dice.”, además historia del teatro, análisis de texto, mímica corporal, entre otras. Con los actores sordos hay una ventaja: su forma de comunicarse es corporal, son muy expresivos “en lengua de señas, los pensamientos se ven”. 

El problema más grande que enfrenta Seña y Verbo es el prejuicio que puede generar, como si el trabajo fuese un asunto asistencial y, realmente, resulta contraproducente. “Nadie va al teatro por lástima, competimos como teatro, somos artistas profesionales”. Seña y Verbo es una estrategia encaminada. 

Las obras más recientes como ¡¿Quién te entiende?! y Uga, claramente hablan de temas que afectan a los sordos, la pregunta es: ¿todas las obras tienen este fin? Resulta que, por demostrar que es un teatro de sordos, no para sordos, por 7 años no se hicieron obras con problemáticas exclusivas de éstos y no fue hasta que, en una reunión, los propios actores demandaron hablar de sus inquietudes en torno esta temática. 

Preocupados por extender la idea, Seña y Verbo forma parte del programa Manos a los Estados colaborando en la formación de compañías de sordos fuera del Distrito Federal. Arrancaron ya Culiacán y Torreón, se está gestando la de Guadalajara y todavía está por definirse la sede de la cuarta. Seña y Verbo apoya con un subsidio para el comienzo y otorga asesoría constante. ¿Qué sigue? Un festival nacional. 

¿Lo que más te enorgullece? sin dudar, contesta: “El público que se ha formado” ¿El reto mayor? “Que se entienda como un proyecto artístico y social”. 

Además de ofrecer una obra artística, Alberto Lomnitz ha logrado alzar la voz de una minoría, siendo a través de Seña y Verbo, detonador de un movimiento político y social. Indudablemente una propuesta artística completa.

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